13 Reasons Why: Más que un drama adolescente

13 reasons

Las series juveniles en la actualidad cargan el estigma de ser productos con una popularidad asegurada pero con una calidad dudosa; plagadas de estereotipos y tramas pobres pero que debido a lo genérico, poco profundo e incluso a lo manipulador emocionalmente de sus tramas hacen que estas triunfen en un público que pocas veces se cuestiona la calidad de lo que consume.

Aun así generalizar y pensar que todo lo dirigido a la demografía juvenil o todo lo que se hace rápidamente popular ya por ende es malo también es caer en un error pues en más de una ocasión un producto audiovisual con estas caracterizas puede superar dichos problemas y sorprender gratamente.

“13 reasons for why” es una serie producida por Netflix basada en el best-seller del mismo nombre y que actualmente cuenta con un sin número de fans y detractores.

Hannah Baker  se ha suicidado y no ha dejado ninguna nota que pueda dar pista del motivo que la orilló a hacerlo; el motivo de su suicidio es un misterio por lo menos hasta que Clay Jensen recibe un paquete con varios casetes en donde a través de 13 grabaciones Hannah da sus razones de porque se suicidó además de hacer un señalamiento de aquellos a quienes responsabiliza de tal hecho.

Visto así, desde la distancia puede parecer un drama adolescente cualquiera, una historia exagerada, poco probable en la realidad e incluso con personajes estereotipados.

Esto como digo, desde la distancia pues una vez se mira de cerca la forma en que la historia y los personajes se desarrollan dentro de la trama te das cuenta que la serie no solo es  atrapante y enganchadora sino también un producto interesante.

Lo primero que debo comentar a la hora de tocar la serie es la forma en que se desarrolla, la historia puede decirse que trascurre en dos líneas narrativas; la primera; el presente, en donde Hannah está muerta y los personajes sufren las consecuencias psicológicas de su perdida. Y la segunda que es a base de flashbacks en donde el hilo conductor es Hannah; lo que cuenta en sus cintas, su versión de cómo sucedieron las cosas.

Lo interesante de la serie son sus personajes, al principio pueden parecer simples estereotipos de adolescentes de preparatoria promedio, pero a medida que avanza la serie van adquiriendo complejidad mostrándonos que las personas son más que estereotipos, que más allá de las apariencias hay seres humanos con sus propias historias y problemas.

Hannah a través de sus grabaciones los plantea de forma plana y esto se ve contrastado con lo que se nos muestra después de estos.  Este contraste supone un vuelco interesante y nos hace plantearnos hasta qué punto Hannah es sincera dentro de lo que cuenta.

La historia se desarrolla en formato episódico al centrarse cada capítulo en una razón y personaje diferente; y en formato consecutivo al situar cada una de estas en el contexto de una historia y misterio que se va desarrollando a medida la serie avanza.

A nivel técnico no hay mucho que decir sobre la serie; sí bien no destaca visualmente sí logra plantear un fuerte contraste entre las tonalidades cálidas de los flashbacks y las frías de su presente. Las actuaciones cumplen y la música complementa muchas veces en varias de sus escenas.

“13 reasons for why” es una serie que está lejos de ser perfecta y que puede parecer genérica si te dejas guiar por las meras apariencias.

Aun así, la forma en que cuida los tiempos y  aquello que decide mostrar y ocultar la hacen sumamente enganchadora.

Una buena serie para un fin de semana en casa.


Por Francisco Arias

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